FILOSOFÍA DÉCIMO: LOS PRESOCRÁTICOS
FILOSOFÍA GRADO DÉCIMO:
LOS PRESOCRÁTICOS
Queridos
estudiantes.
De nuevo
con la filosofía.
Luego de
haber hecho un breve análisis sobre el papel que cumplen los mitos en la
mentalidad del ser humano desde sus inicios hasta hoy, comenzamos este nuevo
tema ya propio de este PRIMER PERIODO, donde se profundiza un poco más sobre
los antecedentes que dieron inicios al reflexionar filosófico, y que en este
caso ya estaríamos hablando de los primeros filósofos llamados PRESOCRÁTICOS.
LOS INICIOS
DE LA FILOSOFÍA: LOS PRESOCRÁTICOS
NOTA:
Se debe escribir el nombre de la Fase, las preguntas con su respectiva respuestas.
Para resolver la actividad, es muy necesario sacar las respuestas de acuerdo al taller y no de otras páginas o aplicaciones como la IA.
GRADO |
DÉCIMO |
DOCENTE |
José
A. Saineda Castro |
TÍTULO
DE LA UNIDAD |
LOS
PRESOCRÁTICOS |
COMPETENCIA GENERAL |
Reconoce los principales aportes
que dieron los primeros filósofos llamados presocráticos, y como muchos de
estos aportes fueron tomados por pensadores siguientes, hasta nuestros días. |
COMPETENCIA |
LECTURA
CRÍTICA |
COMPONENTE |
ANTROPOLÓGICO |
CONTENIDO
TEMÁTICO |
· ¿Quiénes fueron los filósofos presocráticos? · ¿Qué
aportes se dio desde la filosofía oriental? · Los
Naturalistas. · Tales,
Anaxímenes y Anaximandro de Mileto. · Jenófanes de Colofón. · Los
Pitagóricos · Pitágoras
de Samos. · Heráclito
de Éfeso. ·
PARMÉNIDES DE ELEA: SER O NO SER. ·
Zenón de Elea. ·
Empédocles de Agrigento. ·
Anáxagoras. ·
Los Atomistas. |
APRENDIZAJE
ESPERADO: |
· Comprende
los principales aportes dados con el inicio de las primeras reflexiones
filosóficas en Grecia. · Identifica
los nuevos interrogantes que surgieron dentro de los primeros filósofos. · Establece
diferencias entre el pensamiento mítico y el pensamiento de la razón. · Analiza
y explica por medio de escritos las ideas principales surgidas dentro de los
inicios de la filosofía. |
DERECHOS BÁSICOS DE APRENDIZAJE: |
· Muestra sentido crítico frente a las posturas ajenas y a
las propias, generando un espíritu de autocrítica que conllevan al verdadero
reflexionar filosófico. ·
Comprende a partir de argumentos,
los principales problemas que se generaron con el inicio del reflexionar
filosófico. ·
Establece
criterios que permiten valorar la importancia de la filosofía en las
sociedades griegas. |
RECURSOS MATERIALES |
Cuaderno de filosofía, lápiceros, lápices, diccionario de
español, Texto Guía |
INSTRUCIONES PARA EL DESARROLLO
ADECUADO DE LA ACTIVIDAD |
|
TIEMPO DE DURACIÓN |
CUATRO SESIONES |
CRITERIOS DE EVALUACIÓN |
·
Demuestra
responsabilidad en la presentación de las evaluaciones que se asignen. |
METODOLOGÍA |
|
Guía No. 03 - Periodo 1
Institución
Educativa |
Teresita
Montes |
Docente |
José A.
Saineda Castro |
Grado: 10 |
Área de
Filosofía |
Evidencia
de aprendizaje |
Reconoce la manera como se dió los primeros inicios del
reflexionar filosófico y como fue el cambio del Mito al Logos. |
FASE DE EXPLORACIÓN
Para esta fase conviene que escribamos en el trabajo las siguientes preguntas con sus respectivas respuestas.
1. ¿Qué es para ti, tener sentido de la razón? Argumenta tu respuesta
2. ¿Por qué razón crees que los seres humanos nos hacemos preguntas? Explica con tus propias palabras.
3. ¿Tiene sentido hacernos preguntas acerca de nuestra existencia? Argumenta tu respuesta.
Para el desarrollo de la presente fase es muy importante continuar con el sentido de responsabilidad para la realización de la lectura del texto y la observación de los vídeos.
Comenzamos con la observación de los vídeos y luego con la lectura del texto, teniendo muy en cuenta la selección de 10 palabras que me sean más desconocidas para luego crear oraciones dónde se aplique su significado.
LOS PRESOCRÁTICOS
Los presocráticos son los primeros filósofos griegos que reflexionaron de forma racional acerca del origen de la naturaleza.
Ya en la Antigüedad, el erudito Diógenes Laercio
planteaba la cuestión de las relaciones entre la filosofía oriental y la
tradición europea. De hecho, son bastante frecuentes las coincidencias y las
semejanzas, ya que, entre los filósofos presocráticos, predominaron en
Occidente concepciones monistas de la realidad muy próximas a aquellas de la
antigua sabiduría india y china.
Sólo a partir de la figura de Platón empezará
a ser bastante clara la diferente dirección del pensamiento occidental,
caracterizado por el dualismo, en primer lugar, platónico (entre ideas y
apariencia sensible), después cristiano (entre espíritu y cuerpo) y, por
último, en época moderna, científico-cartesiano (entre mente y materia).
Para explicar las coincidencias iniciales, los
comentadores antiguos supusieron que los primeros filósofos realizaron
frecuentes viajes a Oriente, pero se trata casi siempre de evidentes añadiduras
propagandísticas para aumentar el carisma de los antiguos maestros.
Los griegos, en realidad, aunque supieran de
la existencia de una antigua y prestigiosa sabiduría oriental, no conocían sus
doctrinas específicas; de ahí que hoy en día se acepte generalmente la idea de
Diógenes Laercio según la cual, en cualquier caso, la filosofía occidental
mostró ya en sus albores su propia especificidad (sintetizada en la conquista
de la noción de logos, la inteligencia racional-discursiva).
Por encima de cualquier sugestiva analogía
temática posible, la actitud puramente racionalista es típica y exclusiva de la
ciencia occidental.
No obstante, existen impresionantes afinidades
entre algunas teorías de los filósofos presocráticos y la enseñanza de algunos
maestros orientales: entre la doctrina de la unidad de los contrarios de
Heráclito, por ejemplo, y el taoísmo, la religión-filosofía china fundada por
Lao Tze. Tanto Heráclito como Lao Tze amaron el mismo estilo conciso,
denominado oracular por su fuerte ambigüedad; Heráclito recibió el sobrenombre
del oscuro, ya que escribía a conciencia únicamente frases muy breves
tremendamente enigmáticas; también Lao Tze amaba la brevedad, lo que queda
patente en su Tao-dejing (El libro de la vía y de la virtud), que consta sólo
de cincuenta mil caracteres ideográficos y está estructurado en máximas,
aforismos y breves síntesis, con un gran gusto por las formulaciones
paradójicas. Veamos un ejemplo: <El Tao que puede ser llamado Tao no es el
verdadero Tao. Si su nombre puede ser pronunciado, no es su verdadero nombre.
Aquello que no tiene nombre es el principio del cielo y de la tierra>.
A veces resulta muy difícil establecer si una
de estas máximas pertenece a uno o a otro filósofo. Heráclito dice: <Uniones
son lo entero y lo no entero, lo concorde y lo discorde, lo armónico y lo
desarmónico, de todas las cosas el uno y del uno todas las cosas>; en
efecto, este pensamiento podría usarse de forma válida para explicar el símbolo
del Tao.
Sin embargo, a pesar de esta coincidencia, es
posible que ambos alcanzaran formulaciones análogas de forma totalmente
independiente. De hecho, Heráclito y Lao Tze fueron contemporáneos (vivieron
ambos entre el s. VI y el s. V a.C.), pero la distancia geográfica entre los
dos descarta que pudiesen llegar a establecer algún tipo de relación o de
interdependencia.
Existen sugestivas analogías entre el devenir
de Heráclito y el Tao de Lao Tze. El Tao es la base de todos los fenómenos (es
decir, persiste en cualquier cambio, es el principio generador y la unidad de
las contradicciones). Su símbolo muestra la unidad como síntesis de dos
principios antagonistas y recíprocamente necesarios: el Yin (blanco, femenino,
frío, pasivo, tenebroso, húmedo, negativo...) y el Yang (negro, masculino,
caliente, activo, luminoso, seco, positivo...). La curva en <S> invertida
que les separa expresa el carácter dinámico de su contraposición.
El ciclo de las reencarnaciones en una imagen
contemporánea. De oscuro origen oriental, la doctrina de la metempsicosis
(reencarnación del alma) todavía es seguida en la actualidad por el hinduismo y
por el budismo. Llegada a Occidente a través del orfismo (-->), fue
practicada por Platón y por Pitágoras, quien enumeró sus anteriores
encarnaciones hasta remontarse al fundador de su estirpe, el dios Apolo (-->
Chamanismo).
Los maestros orientales del yoga eran conocidos en Grecia con el nombre de gimnosofistas (<aquellos que alcanzan la sabiduría a través del cuerpo>). No obstante, hasta la expedición de Alejandro Magno, las informaciones sobre Oriente fueron tan superficiales que apenas tuvieron influencia.
El mérito de haber dado origen a la primera
tradición filosófica (la escuela de Mileto, centrada en el concepto de arkhé:
recae en algunas colonias griegas (Samos, Mileto, Colofón) de la Jonia (la
costa del actual Turquía). Desde los ss VII y V a.C y hasta que todos los
asentamientos griegos en el Próximo Oriente fueron eliminados por las
invasiones persas, en estas zonas se desarrolló una cultura autónoma y
caracterizada, con respecto a la madre patria griega, por algunas
particularidades. De hecho, estas ciudades eran las “puertas de Oriente”, donde
las mercancías que llegaban por vía terrestre desde Mesopotamia y Persia eran
embarcadas y distribuidas por toda Grecia. Como los intercambios comerciales
son siempre un vehículo de influencias culturales, entre los siglos VIII y VII
empezaron a concentrarse en Jonia una serie de importantes innovaciones
tecnológicas entre las que desarrollaron, por sus repercusiones sociales, la
elaboración del hierro y la difusión de la escritura.
La
Escuela de Mileto fue fundada en el siglo VI a.c en la colonia griega de
Mileto, ubicada en las costas de Asia Menor. Sus integrantes son Tales,
Anaximandro y Anaxímenes.
Se denomina Escuela de Mileto o Jónico a la
primera escuela filosófica, siglo VI a.C. En la costa de Egea de Jonia (Asia
menor).
Ahora citaremos unos conceptos básicos.
El Monismo: Se basa en una doctrina metafísica
que agrupa todos los aspectos de la realidad, la materia y el espíritu, tanto
lo físico como lo psíquico en una misma sustancia.
Logos: Planteada en la filosofía griega como
la razón, inteligencia o algunos de sus manifiestos.
Physis: Los filósofos de Mileto lo atribuían
como el objeto principal de sus investigaciones referidas al estudio de la
naturaleza "todo el universo".
El Arjé: Elemento primordial de la que está
compuesta toda la materia de las cuales derivan todas las demás.
LOS NATURALISTAS MILESIOS
Según una tradición que proviene de
Aristóteles, los primeros filósofos dignos de ese nombre fueron Tales,
Anaximandro y Anaxímenes. Los tres vivieron en la ciudad de Mileto, en la
región de Jonia, la franja costera del suroccidente de la península de Anatolia.
Fueron pensadores de la naturaleza. Es por ello que a este grupo de filósofos
se le llama, también por influencia de Aristóteles, “naturalistas milesios” o,
simplemente los “físicos” ya que la palabra griega para hablar de la
“naturaleza” es physis.
Tales de Mileto (624 a.C. – 546 a.C.)
Ha pasado a la historia por ser el primer filósofo occidental y el precursor de la ciencia moderna. Dejando atrás los mitos, que habían dado explicación a los fenómenos que afectaban a la civilización, su mayor contribución fue la primera reflexión filosófica sobre el universo y su creación. ¿Cuál era el elemento originario de todas las cosas? ¿De dónde surge el universo? Tales de Mileto observó que donde hay agua hay vegetación, hay vida; pero sin el agua no es posible que exista la vida. Por eso, llegó a la conclusión de que el elemento originario de todas las cosas era el agua.
Se
le atribuye la expresión "todo está lleno de lo divino". Para Tales, aquello que es principio
solo por el hecho de ser primero, ya lo hace divino. Afirma que todo es divino,
que todo está hecho de Dioses.
ANAXIMANDRO DE MILETO (610 a.c - 546 ac)
Fue el primer pensador que planteó
la hipótesis de que la Tierra no era
plana, sino cilíndrica. Expuso una
cosmogonía propia en la que lo
caliente (el fuego) se concentró en
una esfera en torno a lo frío (el aire), que rodeaba la tierra: de ahí se formaron círculos que dieron lugar a los cuerpos celestes.
Se considera que inició un cambio de paradigma en el conocimiento, pues basaba sus investigaciones en la racionalidad de la naturaleza. Además de formar parte de la escuela de Mileto y ser discípulo de Tales, puso nombre al concepto de la materia como origen de todo el universo: arké. Sin embargo, no estaba de acuerdo con su maestro, puesto que creía que el arké no podía ser algo tan concreto como el agua, sino que era eterno, inmortal y que de él se derivaban todas las cosas.
ANAXÍMENES DE MILETO
Estuvo influenciado por Anaximandro, con el que coincidió en que el principio de todo era infinito. Sin embargo, para él no era indeterminado, sino que el arké era una sustancia concreta: el aire. Afirmaba que el aire se transformaba en el resto de las cosas a través de la rarefacción: el aire se hace menos denso, se calienta y se convierte en fuego; y de la condensación: el fuego al condensarse se enfría y se convierte en el viento, las nubes, la lluvia y la tierra. Fue el primer filósofo que propuso una teoría detallada sobre el cambio.
JENÓFANES DE COLOFÓN
Aunque nacido en Jonia, alrededor del 570 a.C., debió abandonar su ciudad al ser ésta conquistada por los persas. Sus pensamientos y preocupaciones son muy distintos a los de los “naturalistas”. Era un rapsoda itinerante que escribió sus propios versos. En ellos se distancian de la manera como en la popular poesía tradicional homérica se describe a los dioses con imperfecciones, vicios y debilidades humanas. Para Jenófanes, lo divino no puedes ser pensado como una multiplicidad de seres imperfectos en los que reflejan nuestras propias características. Lo divino es, en cambio, un único ser eterno, perfecto e inmutable, que mueve el universo con solo pensarlo y que no se asemeja en nada a los mortales. Jenófanes reconoció, además, las limitaciones del conocimiento humano. Por esto dijo " Nuestra capacidad para conocer la verdad es dudosa".
PITÁGORAS (570 ac - 490 ac)
Fue filósofo, matemático, músico y astrónomo. Fundó el pitagorismo, movimiento que duraría varios siglos y que seguirían filósofos como Alcmeón de Crotona. Sin embargo, Alberto Bernabé sostiene que gran parte de su reconocimiento se debe a una beatificación. Algunos filósofos posteriores, como Platón y Aristóteles, evitaron mencionarlo. Pero esto no resta importancia a los avances de los pitagóricos. A Pitágoras se le atribuye el descubrimiento de los intervalos musicales regulares, la expresión numérica de la música. Por ello se preguntaron: ¿se puede medir todo a través de las matemáticas? Una de las teorías más conocidas es la armonía de las esferas: la idea de que el universo está ordenado y gobernado por proporciones numéricas armoniosas. Algunas de estas teorías matemáticas, como el teorema de Pitágoras, siguen utilizándose hoy en día.
HERÁCLITO DE ÉFESO
Heráclito de
Éfeso (535 a.C. – 480 a.C.)
Se le conocía como «El Oscuro de Éfeso» por lo oracular que resultaba la interpretación de sus textos. Heráclito expuso la paradoja de que un río es el mismo porque siempre tiene el mismo nombre, pero es otro porque sus aguas son continuamente otras. Sin embargo, la famosísima cita del —todo fluye—, «no nos podemos bañar dos veces en el mismo río», proviene de la interpretación de Platón de los textos de Heráclito. Según Heráclito, el arké es el fuego, pero entendido metafóricamente: el fuego era, es y siempre será fuego, es un fuego sin fin. Lo individual se crea del fuego y vuelve a él, formándose un ciclo cósmico. El alma también es fuego, y al ser fuego sufre transformaciones. Pero al fuego y al movimiento los gobierna el logos, la fuerza que une a todas las cosas.
PARMÉNIDES DE ELEA: SER O NO SER.
(Texto tomado de la revista antropológica HOMO OMINI SACRA RES)
Parménides de Elea (entre 530 a.C. y 515 a.C. – siglo V
a.C.)
Escribió solo un poema filosófico en el que exponía que de
la nada no se puede generar ni puede surgir nada. El ser, es; el no ser, no es.
Cualquier cambio significaría pasar del ser al no ser, o del no ser al ser. Y
es imposible, según Parménides, puesto que todo lo que existe procede de algo
anterior y no de la nada. Solo existe el ser, es eterno, y el movimiento no
existe. De ahí que no exista un arké. Sin embargo, plantea que los sentidos nos
engañan: ¿Cómo podemos creer los testimonios de la vista, por ejemplo? Esta
pregunta filosófica ha llegado hasta nuestros días.
Una de las aportaciones principales de la filosofía de Parménides es precisamente su definición del Ser, al que le atribuye una serie de características.
Unidad. El ser no puede ser más que “uno”, si
fuera otra cosa distinta al “uno” sería el no-ser.
Indivisible. En relación a la unidad, el ser
es indivisible y compacto. El vacío sería el no-ser, y el no-ser no existe.
Finito. El ser es finito y esférico. Estas
ideas probablemente las tomó de los pitagóricos, que relacionaban dichas
características con lo determinado.
Inmutable. El Ser no puede cambiar. Si el Ser
cambia o se mueve deja de Ser.
Indestructible. El Ser es, si deja de ser ya
no puede ser el Ser.
Ingénito. El Ser no ha podido ser engendrado,
ya que entonces habría sido creado por el No-ser, y el No-ser no existe.
El camino al conocimiento:
En su obra también trata el problema del conocimiento. Parménides nos plantea dos opciones para llegar al conocimiento. Una es la vía de la verdad y la otra es la vía de opinión. La primera vía se basa en la razón, y es el único camino verdadero para llegar al conocimiento. La segunda vía, la de la opinión, se basa en los sentidos que crean la ilusión de cambio y multiplicidad, por lo que son engañosos. La vía de la opinión implica la aceptación de la existencia del no-ser, por lo que nunca nos podrá conducir al conocimiento de la verdad. Es trabajo del hombre elegir un camino u otro.
ZENÓN DE ELEA
Filósofo griego, nacido en Elea, ciudad jonia del sur de Italia, cerca de la actual Salerno, probablemente entre el 490 y el 480 a.C. Es el último representante, tras Jenófanes de Colofón y Parménides de Elea, de la Escuela Eleática, así llamada por haber nacido o residido sus miembros en Elea, antigua ciudad griega situada en la costa sudoccidental de la península itálica (cerca de la actual Salerno).
Fue discípulo de Parménides, con el que,
probablemente, se trasladó a Atenas a mediados del siglo V a.C., donde conoció
al joven Sócrates, según testimonio de Platón. Zenón escribió el libro en prosa
Sobre la naturaleza, orientado a defender las tesis de Parménides. El filósofo
murió al querer liberar a su patria del tirano Nearco, que ejercía un poder
absoluto y opresor.
Zenón de Elea no elaboró una doctrina propia, sino que se limitó a defender la de su maestro Parménides con razonamientos que, según dijo Aristóteles en su Física, "producen dolor de cabeza a quienes intentan resolverlos". De hecho, Zenón fue el inventor indiscutible del razonamiento paradójico. De acuerdo con el principio sentado por su maestro Parménides de que sólo existe el ser, y que éste es uno e inmóvil, Zenón dedicó sus esfuerzos a demostrar la inconsistencia de las nociones de movimiento y pluralidad.
Hoy conocemos sus argumentos a través de Platón y sobre todo, de Aristóteles. Los más célebres de ellos son sus paradojas a propósito del movimiento; así, la paradoja de Aquiles y la tortuga concluye que Aquiles nunca podrá alcanzar a la tortuga en una carrera si le ha concedido una ventaja inicial. En el tiempo que necesita Aquiles para recorrer ese espacio de ventaja, la tortuga recorre otro, aunque más corto; mientras Aquiles recorre ese espacio más corto, la tortuga avanza otro poco, y así sucesivamente, de modo que entre ambos siempre mediará un espacio: como el espacio es infinitamente divisible, Aquiles nunca podrá alcanzar el punto final en un tiempo finito. De modo parecido, la paradoja de la flecha trata de demostrar que un objeto en movimiento se halla realmente en reposo, y la paradoja del estadio, que entre dos objetos que se desplazan a la misma velocidad, uno recorrerá el doble de distancia que el otro.
EMPÉDOCLES DE AGRIGENTO
Empédocles de Agrigento nació en Akragas (también llamado Agrigento), Sicilia, probablemente entre los años 483 y 495. Como es frecuente entre los filósofos presocráticos, no es posible fijar con exactitud la fecha de su nacimiento, aunque sí que por testimonios indirectos se acepta como año de nacimiento el 495 a.C.
Filósofo y poeta griego. Fue el primero de los pensadores del eclecticismo pluralista que intentó conciliar las visiones contrapuestas de la realidad a que habían llegado Parménides y Heráclito. Empédocles postuló como principios constitutivos de todas las cosas cuatro «raíces» o elementos inalterables y eternos (el agua, el aire, la tierra y el fuego), que, al combinarse en distintas proporciones por efecto de dos fuerzas cósmicas (el Amor y el Odio), dan lugar a la multiplicidad de seres del mundo físico.
Realmente se conoce muy poco de la biografía
de Empédocles; su personalidad está envuelta en la leyenda, que lo hace
aparecer como mago y profeta, autor de milagros y revelador de verdades ocultas
y misterios escondidos. Nació en el seno de una familia ilustre, y llegó a ser
jefe de la facción democrática de su ciudad natal. Su fama como científico y
médico-taumaturgo, unida a su posición social, le permitió ocupar importantes
cargos en la vida pública. El final de su vida lo pasó exiliado en el
Peloponeso. Se forjaron varias versiones en torno a su muerte, la más conocida
de todas es aquella según la cual se habría arrojado al volcán Etna para ser
venerado como un dios por sus conciudadanos.
De sus escritos conocemos únicamente los
Políticos, el tratado Sobre la medicina, el Proemio a Apolo, el poema Sobre la
naturaleza (sólo nos han llegado unos 450 versos de los 5.000 de que constaba
la obra) y las Purificaciones (de argumento místico e inspirado en el orfismo).
Parece que hay que considerar espurias las tragedias que se le atribuyen.
Escribió sus obras en forma de poemas. Su doctrina parece depender en algunos
puntos de Parménides, a quien se supone que conoció en un viaje a Elea.
La filosofía de Empédocles
Desde sus orígenes y a lo largo de todo el
periodo llamado cosmológico o presocrático (es decir, anterior a Sócrates), la
filosofía griega había supuesto la existencia de un principio constitutivo
(arjé o arché) común a la diversidad de seres de la naturaleza. Los filósofos
de Mileto (Tales, Anaximandro, Anaxímenes) y la escuela de Pitágoras vieron tal
principio en substancias concretas (el aire, el agua) o bien propusieron
principios de naturaleza abstracta o formal (lo indeterminado en Anaximandro,
el número en los pitagóricos). El desarrollo de esta indagación acabaría
conduciendo a las concepciones antitéticas de la realidad de Parménides y
Heráclito: para el primero, lo real es uno e inmutable, siendo su continua
transformación mera apariencia, mientras que el segundo vio precisamente en el
incesante devenir la verdadera naturaleza de lo real.
La filosofía de Empédocles representa la
primera tentativa de armonizar ambas posturas, intento que secundarían Anaxágoras
y los atomistas (Leucipo y Demócrito); todos ellos aspiraron a una síntesis
ecléctica proponiendo como arjé una pluralidad de elementos o partículas que,
dentro del devenir, mantenía su inmutabilidad. En sus obras, Empédocles
comienza, como Parménides, estableciendo la necesidad y perennidad del ser; su
originalidad consiste en conciliar dicha necesidad con el devenir, con el
transcurrir de todo.
Para ello estableció como principios
constitutivos de todas las cosas cuatro «raíces» (rhicómata), los cuatro
elementos naturales: el agua, el aire, la tierra y el fuego. Estas raíces
corresponden a los principios (arjé) señalados anteriormente por Tales,
Anaxímenes, Jenófanes y Heráclito, respectivamente; pero, a diferencia de tales
principios (que se transforman cualitativamente y se convierten en todas las
cosas), las raíces de Empédocles permanecen cualitativamente inalteradas: se
combinan en distintas proporciones para formar todas las cosas, pero ellas
mismas son inmutables y eternas.
Según Empédocles, lo que provoca el continuo
cambio, el perpetuo devenir heraclíteo, son dos fuerzas cósmicas que llamó Amor
y Odio. El Amor tiende a unir los cuatro elementos, como atracción de lo
diferente; el Odio actúa como separación de lo semejante. Cuando predomina totalmente
el Amor, se genera una pura y perfecta esfera toda ella igual e infinita, que
goza de su envolvente soledad. El Odio comienza entonces su obra, deshaciendo
toda la armonía hasta la separación completa del caos. De nuevo al Amor
interviene para volver a unir lo que el odio ha separado, y así las dos
fuerzas, en sus cíclicas contiendas, dan vida a las diversas manifestaciones
del cosmos.
Las cuatro raíces y las dos fuerzas que los mueven explican asimismo el conocimiento, según el principio de que lo semejante se conoce con lo semejante, pues el hombre también está formado por los cuatro elementos. Las cosas emanan flujos que, pasando a través de los poros de los elementos, determinan el contacto y el reconocimiento.
ANAXÁGORAS DE CLAZÓMENE
Aunque era oriundo del Asia Menor, pasó buena
parte de su vida en Atenas. Nació alrededor del 500 a.C. Entabló amistad con
Pericles y se afirma que fue acusado de impiedad por afirmar que el sol es una
piedra incandescente. Para Anaxágoras existe una infinidad de materiales
componentes del universo: no sólo el agua, la tierra, el fuego; la materia del
pelo y la de la carne, por ejemplo, es en cada caso única, no está compuesta de
otra cosa más básica y es eterna. Toda materia es divisible al infinito. Cada parte
infinitamente pequeña de una materia, llamada semilla, contiene a su vez partes
infinitamente pequeñas o semillas de absolutamente todas las materias que
componen el universo. Las diferencias entre las cosas que percibimos se generan
porque cada cosa contiene una mayor cantidad de semillas de algún tipo
específico.
Todas las materias se generan gracias a un
originario movimiento rotatorio causado por el nous o “espíritu”. El nous todo
lo piensa y conoce, pero también es una materia que no se mezcla con las otras,
excepto con los seres animados.
LOS ATOMISTAS: LEUCIPO DE MILETO Y DEMOCRITO DE ABDERA
Pensadores ambos del siglo V a.C., se cree que Demócrito desarrollo las ideas expuestas por Leucipo. Como Parménides, Leucipo pensó que el ser no puede surgir del no-ser, ni viceversa. Pero, a diferencia de Parménides, Leucipo propuso al no-ser o no-ente como otro principio, tan importante como el ser, con el fin de explicar la existencia perceptible del movimiento y de la pluralidad. Al no-ente lo llamó vacío. Leucipo convierte por ello el ente único de Parménides en una infinidad de entes indivisibles, invariables, con las mismas propiedades del ser de Parménides, pero con movimiento propio. Los "indivisibles" o átomos se encuentran en constante movimiento en el espacio vacío.
ME PONGO EN CONTEXTO
Después de haber hecho una muy buena lectura
del texto y me pongo en contexto con la siguiente actividad, no sin antes
recordar que debo ser ordenado u ordenada en la presentación del trabajo y
tener claridad en mis respuestas aprovechando mi sentido crítico.
1. Escribo 10 palabras que me son desconocidas y elaboro una oración de cada una donde se aplique su significado.
2. Luego de haber leído el texto, ¿crees que
el primer reflexionar filosófico tuvo influencia oriental? Argumenta con tus
propias palabras.
3. ¿Qué aportes de los filósofos llamados
Naturalistas crees que han perdurado hasta la actualidad? Escribe dos ejemplos.
4. ¿Según algunas ideas de los primeros
presocráticos, con cuál de ellos estas más de acuerdo frente al origen de la
vida? Argumenta tu respuesta
5. ¿Qué diferencia encuentras entre el
reflexionar filosófico de Heráclito de Éfeso con el reflexionar de Parménides
de Elea?
6. Explica con tus propias palabras, qué
quería decir Heráclito de Éfeso al pronunciar su máxima: “Nadie se baña dos
veces en el mismo río”
7. Explica la siguiente frase según Parménides
de Elea:
“Todo
lo que hay ha existido siempre. Nada puede surgir de la nada. Y algo que existe
tampoco se puede convertir en nada”.
“El ser no puede ser más que “uno”, si fuera
otra cosa distinta al “uno” sería el no-ser.”
Con esta última fase, se busca poner en
evidencia lo aprendido por medio de la sustentación al docente.
No hay que olvidar la buena presentación del taller con letra legible y su autonomía.
1. Elabore en 10 renglones o más, un
resumen de lo que aprendió de de la guía y qué le aportó de nuevo a sus
conocimientos.
2. Aclaro mis dudas encontradas en la guía con el profesor.
3. Realice un repaso de la guía para responder de manera adecuada a la evaluación.
¡Recomendaciones para presentar el taller completo al profesor!
- Realice la lectura de la guía de manera responsable.
- Tenga muy en cuenta la buena presentación del trabajo realizado en el cuaderno.
- La originalidad en sus respuestas es muy importante. !NO HAGA PLAGIO!
- En el cuaderno se copia la pregunta y enseguida la respuesta.
- Señale en su trabajo cada una de las fases.
BIBLIOGRAFÍA:
Historia de la Filosofía, editorial Santillana
Grado 10°
Imágenes tomadas de páginas de internet.
Vídeos tomados de Youtube
Diccionario de Filosofía, Ed. Océano.