El valor de los sentimientos
A lo largo
de la historia, muchos filósofos han querido destacar el papel de los
sentimientos, las emociones o las pasiones como elementos constitutivos del ser
humano. En algunas ocasiones han contrapuesto los sentimientos a la razón, en otras
simplemente los han valorado más, por entender que ellos tienen la capacidad de
movernos y motivarnos para actuar. Aristóteles señaló que los seres humanos
somos "inteligencia deseosa o deseo inteligente", con lo cual quería
indicar que la razón no hace sino dirigir o conducir la elección entre los
diversos deseos que sentimos. De ese modo el intelecto solo se encarga de
identificar, en cada situación concreta en la que nos encontremos, cuál es el
deseo recto, para a continuación disponerse a realizarlo. Este proceso se
denomina deliberación y se dice que quien Lo realiza rectamente es un hombre
que posee la virtud de la prudencia. En realidad, la conocida definición
aristotélica de hombre, el animal racional, ha de ser entendida de este modo.
La filosofía
del cristianismo primitivo, y especialmente san Agustín de Hipona (siglos IV-V), subrayó la importancia de los sentimientos amorosos, tal como se
muestra en el famoso consejo de este filósofo: "Ama y haz lo que
quieras". Con ello parece indicar que quien descubre en qué consiste el
verdadero amor, en adelante será incapaz de hacer nada contrario al amor. Por
ejemplo, quien ama de verdad a su vecino no le hará daño de ningún modo, y
procurará hacerle el mayor bien posible. La filosofía agustiniana insiste en
que lo importante no es tanto desarrollar la razón, sino esta pasión amorosa
que parece ir ligada a ella. De ese modo la persona se parece más a su creador
y se prepara para el encuentro con él en esta vida y en la otra.
Ser humano y percepción
Desde el
punto de vista psicológico, la sensación y la percepción se entienden como
momentos de un proceso en el que se recupera información del mundo sensible. La
psicología parte de una versión del origen de la experiencia en que ciertos
estímulos físicos apropiados afectan los órganos sensoriales en virtud de
relaciones causales que se dan en el ambiente. Por ejemplo, ciertas relaciones
hacen que la luz se refleje en los objetos físicos y viaje hasta afectar los
ojos. Esta genera una información, a la que llamamos sensación, que pasa por el
sistema nervioso hasta la corteza sensorial del cerebro, el cual tiene la
función de procesarla y generar una experiencia, denominada percepción.
Entonces, con el término de sensación nos referimos a puros estímulos físicos
dados mediante los órganos sensoriales, mientras que el término percepción se
refiere a un procesamiento de esa información sensorial.
En todo
proceso perceptivo intervienen tres elementos distintivos:
Ø Objetos y ambientes empíricos. Son
aprehendidos por los sentidos y producen un estímulo en los seres humanos. El
concepto de objeto es muy amplio y puede abarcar tanto formas como colores,
brillos, velocidades y movimientos.
Ø Receptores sensoriales. Reciben la
información sensorial de los objetos como, por ejemplo, la retina de los ojos.
Los estímulos recibidos dependen de la naturaleza de los receptores sensoriales
y de su capacidad para captar un determinado tipo de estimulación. Por ejemplo,
hay frecuencias de la luz o del sonido que no pueden ser captadas por nuestros
órganos sensoriales y, por lo tanto, nunca podrán ser estímulos.
Ø Experiencia perceptiva. Interpreta
los estímulos sensoriales y, por medio de ella, podemos conocer los objetos
empíricos.
Distinción entre sensación y percepción
La
distinción entre sensación y percepción es importante porque parece que la
información recogida por la sensación es completamente diferente de la
experimentada. Un ejemplo que puede explicar esta distinción es el síndrome del miembro fantasma.
Cuando a una persona se le amputa un miembro, en ocasiones experimenta dolor en
el mismo después de haber sido removido. La sensación de dolor proviene de las
terminaciones nerviosas riel miembro pije ha sido amputado y esa información es
percibida por cerebro como si proviniera del miembro que ya no exista en virtud
de que el cerebro está acostumbrado a interpreta; esa información de esa
manera.
Podemos
encontrar estudios que se centran en las características del estímulo y otros
que se basan en el modo específico en que el estímulo es captado por los
órganos sensoriales humanos. Por lo tanto, el ámbito de la percepción se
extiende desde las características de la estimulación, pasando por las bases
neurológicas y fisiológicas en las que se asienta, hasta la actividad
cognitiva. Sin embargo, el objeto de estudio que resulta más valioso para la
filosofía se centra en la pregunta sobre cómo se produce el conocimiento
mediante la percepción.
Teorías sobre la percepción
Al intentar
dar respuestas a la pregunta sobre cómo se produce el conocimiento mediante la
percepción, han aparecido dos teorías contrarias: las teorías innatistas y las
teorías constructivistas. Las primeras consideran que la percepción si se
produce directamente mientras que la segundas sostienen que la percepción no es
un proceso directo, pues supone una labor de reconstrucción de la información
por los sentidos.
Las teorías innatistas
Las teorías innatistas presupone
que el ser humano posee una capacidad innata para percibir, de manera automática,
como organizados los datos que proveen los sentidos. Dentro de esta concepción
de la percepción se han destacado dos representantes:
Ø La escuela de la Gestalt, que insiste
en que los procesos sensoriales se presentan de manera organizada y, por ende,
tienen una relación directa con nosotros. La percepción, entonces, sería
producto de los procesos electroquímicos que tienen lugar en el cerebro debido
a la excitación neuronal producida por la estimulación sensorial.
Ø La teoría de James Gibson
(1904-1979), que también defiende la concepción directa de la percepción. Sin
embargo, Gibson se distancia de la escuela de la Gestalt en que considera que
la experiencia también ocupa un lugar preponderante en el proceso perceptivo.
Las teorías constructivistas
Según las teorías constructivistas, los datos
sensoriales constituyen un material inconexo que debe ser organizado por el
sujeto perceptor. Esta organización se realiza a partir de las experiencias y los conocimientos previos de cada
individuo, razón por la que todos percibimos los objetos de maneras diferentes.
Suponiendo que nuestra memoria alberga una gran cantidad de conocimientos, solo
por medio de ellos les podemos dar significado a las percepciones que
recibimos.
Ahora bien,
teniendo en cuenta las distintas maneras de abordar el problema de la
percepción, ¿es posible el conocimiento mediante la percepción? Si partimos de
la definición que dimos inicialmente, la percepción necesita de la experiencia
sensible, que nos presenta el mundo como si tuviera unas determinadas
propiedades. Entonces, esa percepción puede ser evaluada mediante unas
condiciones de adecuación: una experiencia será adecuada o "correcta"
si el mundo en efecto posee tales propiedades, e inadecuada o
"incorrecta" si el mundo no tiene esas propiedades, como sucede con
los errores perceptuales.
No obstante,
la adecuación nunca podrá ser utilizada como método de evaluación porque, para
ello, necesitaríamos poder experimentar las propiedades del mundo por sí solas,
es decir, sin intermediación de los sentidos. Como eso no es posible, caeríamos
en una problemática ontológica muy grande: ¿cómo saber que lo que estamos
percibiendo por medio de los sentidos realmente es de esa forma?
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DOCUMENTO
Contenido y
representación
«Los humanos actúan como lo hacen, y
frecuente-mente se comportan como lo hacen, porque algún aspecto del mundo es
presentado a ellos en alguna manera. El término contenido, tal como voy a
usarlo, se refiere, en primera instancia, a la manera en la cual algún
aspecto del mundo es presentado ante el sujeto; la manera en la cual un
objeto, o propiedad, o estado de cosas, es dado en, o presentado a, la
experiencia o el pensamiento. (...) Mis estados representacionales tienen
contenido en virtud de que hacen el mundo accesible a mí, guían mi acción y
—usualmente— son presentados a mí como algo que es correcto o incorrecto».
Adrian Cussins. Contenido,
contenido conceptual y contenido
no-conceptual.
¿Qué es el contenido para Cussins?
¿Qué relación existe entre la manera en que
los contenidos se nos presentan y la forma en que actuamos? Justifica tu
respuesta con un ejemplo.
¿Por qué los estados representacionales
tienen contenido?
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Ser humano y memoria
Comúnmente
al hablar de memoria nos referimos a
una capacidad cognitiva que nos permite estructurar, almacenar y recuperar
información. Sin embargo, los modelos de la memoria de la psicología y de la
ciencia cognitiva han mostrado que realmente esta no es una capacidad singular,
sino que involucra todo un conjunto de procesos cognitivos diferentes.
La naturaleza de la memoria
En general,
un proceso cognitivo es el que nos provee información o conocimiento. Así, es
necesario distinguir a la memoria, como proceso cognitivo, de la percepción y
de la imaginación.
La percepción también nos brinda información y permite
obtener conocimientos, pero específicamente en un momento presente. La memoria,
entonces, se distingue de la percepción porque nos permite tener información y
recuperar conocimientos sobre estados que se dieron en momentos pasados.
Por su
parte, la imaginación, al igual que la memoria, no nos brinda información
acerca del presente. La imaginación es un proceso cognitivo en el que
informaciones adquiridas previamente se mezclan para generar informaciones
nuevas. Entonces, la memoria se distingue de la imaginación en que sí tiene un
método de control: los recuerdos pueden ser correctos o incorrectos en virtud
de los estados de un tiempo pasado.

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Lectura
crítica
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La
sensación y las representaciones «Todos concederán sin dificultad que existe
una diferencia considerable entre las percepciones de la mente cuando
sentimos dolor o calor excesivo, o el placer de una tibieza moderada, y
cuando más tarde recordamos estas sensaciones o las anticipamos con la
imaginación. Tales facultades pueden imitar o copiar la percepción de los
sentidos, pero no consiguen nunca por completo la fuerza y vivacidad del
sentimiento original. Lo más que podemos decir de ellas, incluso cuando
operan con el mayor vigor, es que representan su objeto de manera tan vívida
que podríamos decir que casi lo percibimos o lo vemos. Sin embargo, con
excepción de aquellos casos en que la mente se halla perturbada por la
enfermedad o la locura, nunca alcanzan tal grado de vivacidad que haga
indiscernibles tales percepciones.
Todos los
colores de la poesía, aun cuando sean espléndidos, no pueden representar
nunca los objetos naturales de tal manera que su descripción pueda ser tomada
por un paisaje real. El más vívido pensamiento es inferior a la más opaca de
las sensaciones».
David Hume. Investigación sobre el entendimiento
humano.
► ¿Cómo
podemos distinguir las percepciones de los recuerdos?
► ¿En qué
casos se podría llegar a confundir un recuerdo con una percepción?
► En tu
vida cotidiana, ¿logras distinguir la diferencia entre percepción y recuerdo?
¿De qué manera?
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Ser humano e inteligencia
El
introspeccionismo fue la teoría de la mente dominante del siglo XIX. Según
ella, la inteligencia es una propiedad
de la mente: ser inteligente es tener una cierta manera de representar,
almacenar y procesar la información. Sin embargo, autores de corte conductista, como B. F. Skinner (1904.1990), han considerado que la inteligencia es
mejor entendida como una propiedad de la conducta. Las razones para considerar
la inteligencia de esa manera son completamente pragmáticas y radican en que,
si la inteligencia es una propiedad de la mente, no podemos estudiarla puesto
que los procesos mentales solo parecen ser accesibles al sujeto mismo. En
cambio, si pertenece a la conducta, tenemos un proceso público que puede ser
observado y analizado
No obstante,
ambas posturas parecen ser inadecuadas. Por una parte, el introspeccionismo tiene un problema señalado por el conductismo.
Por otra, el conductismo reduce la inteligencia a la conducta, lo que tampoco
parece ser adecuado. Por ejemplo, supongamos un robot que exteriormente es idéntico
a un ser humano pero cuyos movimientos están controlados por un computador
interno, que genera por azar las órdenes que hacen que el robot se mueva. Aun
cuando ese robot se comportará de una manera inteligente, el hecho de que esa
acción se genere por azar invalida la supuesta inteligencia.
Los procesos cognitivos y la inteligencia
La ciencia
cognitiva, en un intento por conciliar las dos posiciones, ha entendido la
inteligencia como algo que se manifiesta en la conducta pero que involucra a
la conducta y a los procesos mentales que la generan. Partiendo de la
concepción cognitiva de inteligencia, es necesario explicar cómo se atribuye la
inteligencia y cómo se genera una conducta inteligente.
Una postura
que existe en la ciencia cognitiva, defendida por autores como George Miller
(1920), afirma que una persona es inteligente en la medida en que su
comportamiento está encaminado hacia la solución exitosa de problemas. Miller
entiende la noción de problema no
como una dificultad o como algo negativo, sino simplemente como un estado del
mundo, por lo que la solución de un problema se entiende como el proceso para
encontrar una manera de cambiar el estado actual del mundo por otro mayormente
deseable. Sin embargo, eso no es suficiente para entender la inteligencia. Es
necesario, además, tener una explicación de cómo se origina esa conducta.
La
explicación del origen de tal conducta se ofrece utilizando la noción central
de plan: los seres cognitivos reconocen una situación no presente como deseable,
utilizan sus conocimientos, su memoria, su creatividad y sus habilidades para
evaluar las diferentes opciones que se presentan y finalmente transformar el
estado actual del mundo en ese estado deseable. Luego de esa planeación,
escogen la mejor opción e intentan ejecutar una serie de movimientos para
llevarla a cabo.
Otra
perspectiva cognitiva concibe la conducta inteligente no en virtud de la
solución de problemas, sino en relación con las nociones de flexibilidad y adaptación: ser
inteligente es comportarse de una manera que se adapte a los cambios que hay en
el ambiente. Por ejemplo, los planes se construyen en virtud de cómo es el
ambiente en un momento determinado para analizar cómo transformar ese estado en
otro pero los teóricos de los planes no advierten que el mundo cambia
constantemente y, por ende, que se deben adaptar a ellos. Por eso autores como Rodney Brooks (1954) consideran que la
inteligencia es mejor entendida como un comportamiento que se adapte todo el
tiempo a los cambios del ambiente, perdiendo la rigidez de la noción de plan.
Las
explicaciones de este tipo de conducta siguen principios como los siguientes:
para construir un plan es necesario representar el ambiente, operar sobre esas
representaciones, crear opciones, analizarlas y evaluarlas, para poderlas
ejecutar. Sin embargo, para adaptarse dinámicamente al ambiente, es necesario
concebir que la mente tiene una relación más directa con él. Por ende, es
importante, tener en cuenta que tenemos una relación con el ambiente mismo, el
cual se nos presenta como algo sobre lo que podemos actuar y no solamente como
un método de evaluación. Así, ser inteligente sería relacionarse con el
ambiente en sí y percibirlo como un plano sobre el que podemos influir.
La inteligencia artificial
La
inteligencia artificial es una disciplina que nace en el seno de la ciencia
cognitiva. Su objetivo es construir sistemas artificiales que se comporten
inteligentemente de una forma en que el origen de esa conducta pueda explicarse
en términos cognitivos. Desde su nacimiento, la computación ha sido la
herramienta por excelencia de la inteligencia artificial. Comúnmente, en
inteligencia artificial se parte de una concepción de inteligencia y de una
explicación de su origen. Luego se construyen programas de computador que
tengan la estructura de la explicación escogida y que generen instrucciones
para comportarse de una u otra manera. En años recientes, a la computación se
ha sumado la robótica como otra
herramienta para el desarrollo de la inteligencia artificial: un programa
genera unas instrucciones de comportamiento y estas se transmiten a un robot o
un dispositivo electro mecánico, que las ejecuta
Sin embargo,
nunca se debe olvidar que no es la maquina la que piensa, sino que simplemente
ejecuta el programa que le ha proporcionado un ser humano. John Searle (1932) postuló que la inteligencia artificial no puede
crear sistemas artificiales inteligentes y que, si ese era su objetivo, la
inteligencia artificial era un rotundo fracaso por definición. Para Searle, la
inteligencia artificial puede crear un sistema que simule, tal vez con total
éxito, la inteligencia. Una perfecta simulación de inteligencia, pero no una
inteligencia real, es la máxima aspiración de un robot. Esto es así porque la
inteligencia real necesita de la manipulación de propiedades semánticas, como significados, y los programas de
computadora solo operan sobre propiedades
sintácticas.
Después de
haber culminado la lectura, resuelve los siguientes interrogantes:
1.
Escribe como mínimo 10 palabras
desconocidas del texto, busca su significado y elabora una una oración donde se aplique lo que significa.
2. Teniendo en cuenta los vídeos y el texto, realice un escrito de 10 o más renglones donde exprese su punto de vista acerca de los principales problemas que observa usted en los seres humanos de hoy, y cuáles podrían ser los factores que podrían contribuir a su mejoramiento.
3.
De acuerdo a tus conocimientos adquiridos
en el texto, crees que pueden los robots reemplazar la mente humana? Argumenta
tu respuesta.
4. Según el texto, explique con sus propias palabras el concepto de sensación y percepción.
5. Realice una breve consulta acerca de lo positivo y negativo que puede resultar los avances de la IA (Inteligencia Artificial)
6. Teniendo cuenta lo visto en la presente guía, realiza un breve análisis sobre los aportes positivos que haya adquirido para su conocimiento y argumenta tu respuesta.
7. Teniendo en cuenta que pronto se gradúa de bachiller para encaminarse a una vida profesional, ¿Cuál cree que serian los puntos positivos que le permiten lograr sus metas y los puntos negativos que le impedirían lograrlas? ¿si siente que hay algo que le impediría lograr sus propósitos, como cree que los puede superar?
FASE DE SALIDA
1. Junto con el docente, aclare las dudas que se le presentaron frente al texto.
2. Realiza un repaso del tema visto y prepárate para la evaluación.
BIBLIOGRAFÍA: Historia de la Filosofía, editorial
Santillana Grado 11°
Imágenes
tomadas de páginas de internet.
Dicicionario
de Filosofía, Ed. Panamericana.
Vídeos de youtube.